El mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee. (Umberto Eco)

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martes, 17 de mayo de 2016

Héroe en la sombra (Ciclo de Drenai, III), de David Gemmell

Por Er-Murazor martes, mayo 17, 2016 , Sin comentarios

Continúa mi periplo por tierras de Drenai con la última novela dedicada a Waylander (que no última del Ciclo de Drenai).


Esta novela tiene un arranque muy curioso, porque la situación en que está Waylander es rarísima. Como lo de retirarse y hacerse granjero no le funcionó al final del primer libro, esta vez se ha retirado, ¡y se ha hecho aristócrata! Tal cual, Dakeyras ha conseguido hacerse rico y se ha largado a la otra punta del mapa, donde se ha comprado un latifundio, se ha hecho un palacio con más dormitorios que el chalet de la Preysler y es un noble justo que vive en la molicie totalmente adorado por todos sus siervos. 

Bueno, vive en la molicie relativamente. Aunque no busca aventuras activamente y ya ha dejado definitivamente atrás la juventud, Dakeyras sigue sin tolerar las injusticias y responde como se merece (es decir, a lo bestia) si algún incauto salteador de caminos (o alguna banda entera) comete alguna tropelía en su territorio.

En esta ocasión Dakeyras debe enfrentarse a la amenaza definitiva: Kuan Hador, toda una ciudad de brujos y demonios exiliada a otra dimensión hace miles de años por una coalición de magos. Las barreras dimensionales se debilitan y la ciudad está pudiendo mandar emisarios que la traigan de vuelta. Pero el Destino es muy cabrón, y con lo grande que es Drenai los emisarios van a parar al alcance de Dakeyras, que se prepara para detenerlos con un variopinto grupo de aliados casuales.

En fin, la novela mantiene el espíritu visto en las dos entregas anteriores. Es un digno final a la saga de Waylander (cosa que suele ser bastante complicada) y consigue que la amenaza sea aún peor que las anteriores sin que sea increíble que al final el héroe triunfe. De hecho, el triunfo del héroe no se llega a poner realmente en duda en ningún momento, la intriga es cómo demonios (nunca mejor dicho) se las apañará. Sigue habiendo luchas duras, frases sentenciosas, villanos horribles, mucho peligro, mucha acción y mucha diversión. Me lo he pasado bastante bien con las andanzas de Waylander el Destructor. Siguiente parada en el Ciclo de Drenai, las andanzas de Druss el Hachero.



     (4/5)
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domingo, 10 de abril de 2016

Los dominios del Lobo (Ciclo de Drenai, II). David Gemmell

Por Er-Murazor domingo, abril 10, 2016 , Sin comentarios
Pues aquí estamos con la segunda parte del Ciclo de Drenai. Esta novela es continuación directa de Waylander, así que es un poco complicado hablar sobre ella sin spoilear el final de la anterior.

Dakeyras, el llamado Waylander, ha encontrado (más o menos) la paz tras el final del libro anterior. Se ha retirado a una granja y vive pacíficamente con una nueva familia. Pero alguien comete un error: poner precio a su cabeza y mandar unos asesinos a por él. Los asesinos terminan asesinados, como era de esperar, y ahora Waylander quiere averiguar quién ha perturbado su paz.

En su recorrido Waylander va encontrando amigos y aliados en los lugares más inesperados. Los gladiadores que acompañana a Dakeyras y Míriel son muy interesantes y aportan grandes dosis de humor negro, cinismo y acción a la historia. Es en este sentido donde Gemmell consigue las mejores caracterizaciones. Drenai es un mundo que bebe mucho más de la Era Hyboria de Howard que de la Tierra Media de Tolkien, y eso se nota y mucho en las reacciones de los personajes. Apenas hay buenos y malos, sino amplias gamas de grises. Waylander es casi una fuerza de la naturaleza que actúa más allá de las pulsiones humanas. Perdona la vida a enemigos jurados y, cuando uno empieza a pensar que tiene demasiada compasión, tortura e incluso asesina inmisericordemente a alguien que le ha ofendido. En ese sentido, Waylander, que en esencia es una buena persona, demuestra tener unos valores que son totalmente extraños tanto al lector como a sus propios contemporáneos. Por otra parte, Dakeyras puede permitirse no ensañarse con sus enemigos, porque si ya era bueno luchando en el primer libro, en este es prácticamente imparable. Gemmell ha pulido ciertos vicios que tenía en el libro anterior y en este todos los combates y escenas con armas son aún mejores.

En cuanto a la trama del asesinato que abre la novela, se desvela pronto la identidad del enemigo de Waylander, un personaje recogido de la primera parte. Eso permite el reencuentro con los personajes que quedan vivos, algunos de los cuales han cambiado sorprendentemente desde entonces. A mitad de libro Waylander vuelve a meterse en una guerra entre naciones (ya es mala suerte, con lo tranquilo que estaba él en su granja), aunque esta vez Drenai lo tiene un poco mejor. Los adversarios son una civilización de corte oriental, y el archivillano un hechicero sacado directamente de las páginas de Conan.

La novela es trepidante de principio a fin y la acción no decae en ningún momento. Resulta un poco exagerado que la acción de una sola persona (Dakeyras) influya tanto, no solo en los que le rodean, sino en el destino de las naciones, pero Gemmell consigue hacer creíble esta característica de su personaje. Novela muy recomendada para quien quiera pasar un rato entretenido y no necesite un worldbuilding (como se dice ahora) muy elaborado.


     (4/5) 
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domingo, 28 de febrero de 2016

Waylander (Ciclo de Drenai, I) de David Gemmell

Por Er-Murazor domingo, febrero 28, 2016 , Sin comentarios
Drenai es un país invadido por un imperio vecino que está a punto de anexionárselo. En este contexto de guerra perdida aparece Waylander, el Destructor, el mercenario más peligroso de esta tierra. Waylander es el guerrero más poderoso de su época, pero no lucha si no es por una recompensa material. Esta situación cambia cuando se encuentra con un sacerdote, al que rescata y que logra recuperar al hombre que fue Waylander antes de renunciar a todos sus sentimientos. Mientras Waylander se debate en la indecisión, el sacerdote y él se encuentran con una misión imposible que, de culminar con éxito, podría salvar a todos los drenai.
A partir de este punto (más o menos al principio de la novela), la trama se ramifica entre una ciudad drenai asediada donde se encuentra el último general del ejército que aún conserva esperanza, Waylander y su misión y la evolución del sacerdote, que pertenece a una religión pacifista y que ve que si mantiene sus creencias todo su país se perderá.

Me habían hablado del Ciclo de Drenai como un digno heredero de las novelas de Conan (las originales) y también he leído a gente que habla de David Gemmell como el Robert E. Howard de los noventa. Leída esta novela que inaugura el Ciclo de Drenai, tengo que decir que la intención está, pero Howard solo hubo uno y Gemmell no será el segundo. Dicho esto, podría parecer que la novela es mala, y no lo es en absoluto, pero, para mi gusto, no está a la altura de las expectativas. Hay mucho del estilo de Howard (por ejemplo, en la ausencia de razas no humanas y en la crudeza de los combates), pero el intento de dar cierta profundidad psicológica a los personajes lastra mucho el ritmo de la novela. De hecho, la trama más aburrida es la del sacerdote Dardalion, que es la que menos acción tiene. Para mi gusto, la novela mejoraría si el autor se hubiera entregado directamente al pulp y se hubiera centrado en la acción. De la misma forma, el Waylander amoral del principio es un personaje atractivo y su evolución es interesante, pero a ratos demasiado precipitada y a ratos demasiado lenta.

La magia también es muy Howard, en el sentido de que está únicamente en manos de unos pocos elegidos y tiene efectos muy palpables y, con frecuencia, explosivos. Nada de sutilezas en su uso, aunque tampoco se utiliza en exceso. Las escenas de acción son dinámicas (y algo gores por momentos) y los cliffhangers numerosos, aunque se resuelven quizá con excesos de dei ex machina. El final también es algo precipitado, aunque el post scriptum agridulce contándonos el destino final de casi todos los personajes supervivientes es un buen detalle.

En resumen, esta novela está muy bien para un lector al que le apetezca un relato de fantasía muy clásica, donde no hay razas no humanas y donde las tramas políticas y personales están reducidas al mínimo. Esta historia es, sobre todo, de acción, y está bien conseguida.



     (3,5/5)




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