Espadazos, golpes, sangre, dos rivales rodando colina abajo en un eterno intercambio de ataques. Así empieza "La Voz de las Espadas". Sin rodeos, sin presentaciones o prólogos para contextualizar. El primer libro de la trilogía de La Primera Ley empieza con todo un directo a la mandíbula. Con Logen, uno de los protagonistas, haciendo lo que mejor sabe hacer: partirse la cara.
Cuando iba por la mitad de la segunda parte de esta trilogía me dije a mí mismo que, para poder ser "imparcial" (partiendo de la base de que este es un blog de opinión personal) con cada libro por separado, tendría que escribir esta crítica de "La Voz de las Espadas" antes de terminar la continuación, y desde luego, muchísimo antes de terminar la trilogía. Y lo intenté, en serio. El párrafo con el que abre el post lleva ahí escrito su buena semana y media. Pero cada vez que pensaba en La Primera Ley no me quedaba más remedio que volver mi atención hacia los libros y seguir leyendo. Ayer finalmente terminé el tercer volumen (del que, claro, ya os hablaré más adelante) y he podido finalmente ponerme delante del ordenador a hablar de ello.
Abercrombie hace gala de un sentido del ritmo excelente, entrelaza las peripecias de los diferentes protagonistas del libro con soltura, poniendo de manifiesto las profundas diferencias entre todos ellos. Logen Nuevededos, el bárbaro del norte que ha pasado toda su vida luchando, enfrentado a todo tipo de enemigos y ahora mandado llamar por un mago. Jezal dan Luthar, un miembro de la nobleza soldadesca engreído, vago, aficionado a desplumar a sus amigos jugando a las cartas, que empieza a prepararse para participar en el certamen anual de esgrima. Y Sand dan Glokta, un inquisidor tullido que empieza a verse arrastrado por el juego político de sus superiores. Personajes, como digo, con muy poco o nada en común entre ellos, pero cuyas historias discurren en paralelo.
"La Voz de las Espadas" es un libro de fantasía épica muy, muy bien escrito. Los personajes, aunque a veces puedan resultar un poco prototípicos, están los suficientemente vivos como para que te encariñes, te emociones, dudes, desconfíes u odies a unos y a otros. Abercrombie no escatima en escenas de acción, incluyendo alguna que otra persecución trepidante, y se desenvuelve a las mil maravillas con su narración, aunque este primer libro está algo más centrado en presentar y dibujar a los personajes. Pero no renuncia por ello a guardarse algún que otro as en la manga para dejarnos con las ganas de seguir leyendo más y más.
La primera parte de La Primera Ley es un ejemplo a seguir de cómo escribir fantasía épica adulta, que todos aquellos que fueron seguidores de Reinos Olvidados o Dragonlance disfrutarán tremendamente. De la segunda y tercera partes ya os hablaré un poco más adelante...
(4,5/5)
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Cuando iba por la mitad de la segunda parte de esta trilogía me dije a mí mismo que, para poder ser "imparcial" (partiendo de la base de que este es un blog de opinión personal) con cada libro por separado, tendría que escribir esta crítica de "La Voz de las Espadas" antes de terminar la continuación, y desde luego, muchísimo antes de terminar la trilogía. Y lo intenté, en serio. El párrafo con el que abre el post lleva ahí escrito su buena semana y media. Pero cada vez que pensaba en La Primera Ley no me quedaba más remedio que volver mi atención hacia los libros y seguir leyendo. Ayer finalmente terminé el tercer volumen (del que, claro, ya os hablaré más adelante) y he podido finalmente ponerme delante del ordenador a hablar de ello.
Abercrombie hace gala de un sentido del ritmo excelente, entrelaza las peripecias de los diferentes protagonistas del libro con soltura, poniendo de manifiesto las profundas diferencias entre todos ellos. Logen Nuevededos, el bárbaro del norte que ha pasado toda su vida luchando, enfrentado a todo tipo de enemigos y ahora mandado llamar por un mago. Jezal dan Luthar, un miembro de la nobleza soldadesca engreído, vago, aficionado a desplumar a sus amigos jugando a las cartas, que empieza a prepararse para participar en el certamen anual de esgrima. Y Sand dan Glokta, un inquisidor tullido que empieza a verse arrastrado por el juego político de sus superiores. Personajes, como digo, con muy poco o nada en común entre ellos, pero cuyas historias discurren en paralelo.
"La Voz de las Espadas" es un libro de fantasía épica muy, muy bien escrito. Los personajes, aunque a veces puedan resultar un poco prototípicos, están los suficientemente vivos como para que te encariñes, te emociones, dudes, desconfíes u odies a unos y a otros. Abercrombie no escatima en escenas de acción, incluyendo alguna que otra persecución trepidante, y se desenvuelve a las mil maravillas con su narración, aunque este primer libro está algo más centrado en presentar y dibujar a los personajes. Pero no renuncia por ello a guardarse algún que otro as en la manga para dejarnos con las ganas de seguir leyendo más y más.
La primera parte de La Primera Ley es un ejemplo a seguir de cómo escribir fantasía épica adulta, que todos aquellos que fueron seguidores de Reinos Olvidados o Dragonlance disfrutarán tremendamente. De la segunda y tercera partes ya os hablaré un poco más adelante...
(4,5/5)
