El mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee. (Umberto Eco)

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domingo, 12 de junio de 2011

Hojas al azar #2: De visita por la Feria del Libro

Las semanas han ido pasando, y antes de que me diese cuenta, la Feria del Libro de Madrid cierra hoy sus puertas hasta el año que viene. No queriendo dejar pasar la oportunidad de disfrutar un rato entre libros, ayer por la tarde me dejé caer por allí a pasear entre la gente y los puestos, fisgonear un poco, leer por encima unas cuantas páginas y sinopsis y dejarme parte de los ahorros en algún que otro libro al que le tuviese echado el ojo.

Como es lógico de un sábado por la tarde (y más del día antes del cierre) la feria estaba hasta arriba de gente. Mucha, muchísima gente. Aun así, hacía bastante buena tarde, y daba gusto salir un rato a estirar las piernas por El Retiro rodeado de papel por todas partes.



Sobre la feria en sí... No sé si será porque no soy muy de prestar atención a los eventos que se organizan, o las firmas de los escritores. Pero el caso es que salgo, como casi todos los años, con una pequeña punzada de decepción. Porque a excepción de una serie de casos puntuales, la mayoría de los puestos vienen a ofrecer aproximadamente lo mismo. Si hace un par de años lo que estaba en boca de todo el mundo era la trilogía de Millenium, y no había stand que no la exhibiese bien a la vista de todo el mundo, este año la tendencia ha estado repartida entre los libros de Camilla Lackberg (a modo de coletazos de la fiebre de novela negra sueca), Canción de Hielo y Fuego (espoleada por la inminente publicación de "A Dance With Dragons" y la emisión de la serie en Canal+) y "La Tierra de las Cuevas Pintadas" de Jean M. Auel. Por todas partes, allá donde mirases podías encontrar algunos de estos libros. Puedo comprender que los libreros vayan a la FLM a vender y que apuesten sobre seguro. Pero asomarse a diez stands seguidos y que todos parezcan el mismo es bastante descorazonador.

Por otro lado está el eterno tema de los precios. Uno de los "grandes atractivos" de la feria es el descuento que se hace sobre cada libro... Un descuento del 10%. Lo siento, pero me parece absolutamente insuficiente. Quienes me conocéis ya sabéis que opino que los libros son exageradamente caros en España, y un diez por ciento de rebaja sobre un libro de 23€ quiere decir que el libro (que probablemente ni siquiera sea una edición de tapa dura) seguirá costando prácticamente 20€. Sigue siendo un precio altísimo. Y a pesar de todo...

¡Compras, compras, compras!

 

Al final no he podido resistirme y sí, he terminado comprándome un par de libros. Solo dos, porque la economía no da para mucho más, pero no me he ido de la feria con las manos vacías. En primer lugar, un libro al que ya le tenía el ojo echado desde prácticamente el momento en que salió: "El Ladrón de Cerebros", de Pere Estupinyà y editado por Debate, un libro de divulgación científica de esos que intentan mostrar el lado apasionante de la ciencia, las curiosidades de la naturaleza y todo tipo de anécdotas.

Y después una recomendación de Sark, "El Lunes Empieza el Sábado", de Arkadi y Borís Strugatski y editado por Nevsky Prospects. Ha sido una recomendación sobre la marcha que me ha hecho cuando me le he encontrado en la feria, de modo que no tenía referencias previas ni nada remotamente parecido, así que os dejo con el texto de la contraportada, que después de leérmelo no ha hecho otra cosa que despertar más todavía mi interés por la obra:
Peces que hablan de coeficientes de refracción, sofás que tienen la capacidad de traducir cualquier idioma, brujas que necesitan pagar cuotas, un administrador de museo que tiene cara y cruz como las monedas, demonios en edad de jubilarse, laboratorios con olor a manzanas recién recogidas, profecías en las que son posible las erratas, ordenadores que piden que no se molesten mientras piensan, un pegamento hecho a base de bilis de parracidas, personas a las que se permite seguir trabajando a título póstumo, animales capaces de conceder deseos y que mueren a causa de las bombas militares... El humor descabellado de los hermanos Strugatski, a pesar de su aparente surrealismo, no da puntadas sin hilo. Este es el libro más divertido de los escritores de ciencia-ficción más importantes de la URSS. 
Vamos, que si ya tenía una enorme colección de libros pendientes de leer, ¡¡ahora tengo todavía más!!
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